Esta semana ha sido dura, larga, aplastante, difícil, complicada... Pero con sus buenos momentos, que me empujaban a esquivar las adversidades, porque son al fin y al cabo esos momentos los que me hacen seguir adelante, los que me hacen levantarme cada mañana...
Empiezo a odiar los exámenes, las presiones, los malos rollos, los nervios, las miradas amenazantes, odio reñir con/a alguien, pero aún más que me riñan... Porque al estar finalizando el curso (SI, ¡YA CASI SE ACABA!), empezamos a estar hartos de tantas cosas que hemos estado aguantando durante tanto tiempo... Y que no podemos aguantar ni un solo mes más... Harto de que me digan que me esfuerce en la recta final... Se nota que no piensan como yo: Al igual que será el último mes que estudiare, también será el último mes de salir con los amigos, y es que nada es perfecto... (Ni el verano es perfecto...)
Y seguiré esperando en el correo un mensaje, que sé que no llegara... Pero aún así, seguire abriendo el correo, llevándome una decepción tonta cada día...
Porque parece que tengo...
Una realidad a la que no le caigo bien, o es a ella a la que le caigo mal...
Porque parece que doy...
Un paso adelante, y dos atrás, la misma piedra en un largo camino del que no veo el final...
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