dejé de escribir soñando,
o de soñar escribiendo.
Hoy,
mi boli se ha secado.
Y, sí, también hoy,
las palabras no quieren salir.
que una estrofa sin rima,
ni mayor dolor,
que una persona sin motor.
En un bucle de emociones,
que parece no acabar,
borrando recuerdos
que prefiero no olvidar.
Matando sentimientos
que me quieren gobernar,
huyendo de una musa
de la que no puedo escapar.
Es precioso... Y en un día como el de hoy para mi, es un privilegio poder leer cosas así.
ResponderEliminar