sábado, 2 de noviembre de 2013

Dañando el aire a patadas
formando negros moratones
que duelen como puñaladas
dadas por destinos peleones.

Riendo por calles,
llorando por rincones,
perdiendo manjares,
ganando raciones.

Dando gritos de socorro
a quien tenga oídos para oírlo.
Yo, en medio de un corro,
recibiendo palos sin pedirlo.

No hay mayor tontería
que un poema sin finalizar,
ni mayor barbaridad
que una historia por contar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario