Recuerdo mi primera mentira: Mamá, tenía el deber hecho, pero me lo dejé en casa...
Me acostumbré, y ahora miento, mentimos todos, casi sin darnos cuenta...
Ya ni lo noto, la culpabilidad ha desaparecido, aunque en el fondo, muy en el fondo, esa culpa sigue floreciendo (cada vez menos) al soltar un nuevo bulo. Y a cada que suelto, entierro esa culpa más hondo aún... No puede salir a la luz... No puede delatarme... No puedo permitirme el lujo de sentirme culpable...
¿Mentir es malo? Al fin y al cabo, no solemos mentir por propio beneficio (bueno, sí pero también...), si no por no hacer daño a los demás, porque ellos confiaban en nosotros, y les hemos fallado,... Mentimos por no volver a defraudar a esa madre que siente que su hijo no ha hecho el deber con sus 7 años, a ese familiar, a ese amigo,... Aunque, tal vez suene egoísta, incluso así.
Intento pensar que ocurriría, si un día, nadie dijera una mentira, NADIE ocultara la verdad. ¿Imposible, no? Solo, pensadlo ;)
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